Y también poeta

Cuaderno de Bitácora, 20 de marzo de 2014:

Como todos ustedes saben, el universalmente conocido Miguel Ángel (1475-1564) se manejaba extraordinariamente bien con el pincel y el cincel, lo que no se si saben es que además utilizaba la pluma.

Sacrificio de Noé

El Sacrificio de Noé. Detalle de la Capilla Sixtina. 1508-1512.

Sus primeros escritos datan del año 1502 y en ellos existen variedad de temas. En el primero que reproducimos (1509), se mofa de su tarea en la Capilla Sixtina que entonces estaba pintando:

“Se me ha hecho ya buche en la fatiga,

como hace el agua a los gatos en Lombardía

o en cualquier otra región de que se sea,

que a fuerza el vientre se junta a la barbilla.

La barba al cielo, y siento la memoria

en el trasero y tengo el pecho de una arpía.

Y sobre el rostro el pincel aún goteando

un rico pavimento me va haciendo.

Los riñones me han llegado hasta la panza

y del culo hago en contrapeso grupa

y ya sin ojos doy pasos en vano.

Por delante se me estira la corteza

y por plegarse atrás se me reagrupa

y me extiendo como un arco de Siria.

Pero engañoso y extraño

brota el juicio que la mente lleva,

pues tira mal la cerbatana rota.

Este cadáver de pintura

defiéndelo ahora, Juan, y también mi honor

no estando yo en mi sitio ni siendo yo pintor”.

 El “Juan” al que hace mención en los tres últimos versos es Giovanni da Pistoya, un literato amigo íntimo de Miguel Ángel durante un tiempo.

El siguiente, del año 1512, se lo dedica a la curia romana y al Papa Julio II, con el que mantiene una relación de amor-odio, admiración-desconfianza por el fuerte carácter de ambas personalidades; en el poema vemos una crítica a los excesos de los purpurados:

“Aquí se hacen yelmos y espadas de cálices

y la sangre de Cristo se vende a manos llenas,

y cruces y espinas son lanzas y rodelas

y hasta la paciencia de Cristo se acaba.

Mas Él no debiera volver a estos lugares,

si hasta las estrellas su sangre llegase,

ahora que en Roma le venden la piel

y a toda bondad le cierran la entrada […]”

Otros son de contenido amoroso como el fragmento siguiente, c. 1525-1550, dedicado a Tommaso Cavalieri, un discípulo de Miguel Ángel, con el que se cree mantuvo una relación amorosa, con una edad ya avanzada:

“[…]De ti me duelo, Amor, contigo hablo,

libre de tus halagos ¿de qué sirve

tomar tu arco cruel y disparar a nada?

Como a leño en ceniza sierra o termes

gran vergüenza así es perseguir corriendo

a quien perdió ya destreza y movimiento”

Dibujo de "La Piedad" para Vittoria Colonna.

Dibujo de “La Piedad” para Vittoria Colonna.

Para terminar los que dedica a Vitoria Colonna, marquesa de Pescara, poetisa e influyente figura intelectual del Renacimiento italiano, a la que le unió también una gran amistad.

“No tiene el gran artista ni un concepto

Que un mármol sólo en sí no contenga

En su extensión, mas solo a tal llega

La mano que obedece al intelecto.

El mal que huyo y el bien que me prometo,

En ti, señora hermosa, divina, altiva,

Igual se esconde, y porque más no viva,

Contrario tengo el arte al deseado efecto.

No tiene, pues, Amor ni tu belleza

O dureza o fortuna o gran desvío

La culpa de mi mal, destino o suerte.

Si en tu corazón muerte y piedad

Llevas al tiempo, el bajo ingenio mío

No sabe, ardiendo, sino sacar muerte de ahí”

Saludos del capitán Nemo, tened siempre un libro cerca… Alarga la vida.

 

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