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Las vacaciones… Mejor leyendo

Cuaderno de Bitácora, 19 de junio de 2014:

La semana pasada hacíamos un post dedicado a los niñ@s con un cuento musical y como dentro de poco se acaba el colegio y las vacaciones están prácticamente a la vuelta de la esquina, no estaría de más, que entre baño y baño, los animáramos a leer un poco.

Y no me refiero a que “se obligue” al niñ@ a leer, sino que nos sentemos con ellos un rato (por las mañanas antes de que apriete el sol y sólo quieran estar metidos en el mar o por las tardes, cuando las temperaturas son menos asfixiantes) y le preguntemos qué libro están leyendo, si les está gustando la historia, quienes son los personajes y cuál es su favorito.

Por nuestra parte, no cerramos en verano, la Biblioteca estará abierta mañanas y tardes, y los préstamos serán de un mes para aquellos que se vayan fuera a pasar el descanso veraniego, así que podrán disfrutar de los rayos solares con la compañía de un buen libro, y como he indicado en el párrafo anterior, animando a los más pequeños a que les acompañen en su ratos entre palabras encadenadas.

No lo olviden: las vacaciones… Mejor leyendo.

Saludos del capitán Nemo, tened siempre un libro cerca… Alarga la vida.

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Y al séptimo día… el libro.

Cuaderno de Bitácora, 7 de febrero de 2014:

“Entonces el Señor Dios modeló al hombre con arcilla del suelo y sopló en su nariz un aliento de vida.” Gn. 2, 7. Se preguntarán ustedes qué tiene que ver este pasaje de la Biblia con el libro, o mejor dicho, con los orígenes del libro que es de lo que hoy quiero hablar a todos los seguidores de nuestro blog. Enseguida les cuento.

Los inicios del libro y de la escritura, se encuentran en las tierras regadas por los ríos Tigris y Eúfrates hace aproximadamente seis mil años. Fue también en esas tierras, en la antigua Mesopotamia (actual Irak), donde también tuvieron lugar las primeras revoluciones urbanas.

Hammurabi

Código de Hummurabi y escritura cuneiforme.

En aquellas tierras escasa en madera, pero abundante en arcilla, nacieron los primeros libros en este último material. La arcilla se cortaba en planchas pequeñas de entre 15 y 20 centímetros donde el escriba, con un recipiente con agua para mantener blanda la superficie “Imprimía con la caña un golpe seco en el barro blando y luego la inclinaba, con lo que la señal tenía forma de cuña y de ahí el nombre de cuneiformes que dieron los europeos a los signos, formados por varias rayas horizontales, verticales e inclinadas” Las inscripciones reales y de más solemnidad se grababa en otros materiales como el mármol o la diorita (caso del famoso Código de Hammurabi).

Los escribas, gozaban en aquel tiempo una gran consideración social, ya que pasaron a ser los depositarios del saber religioso, literario y científico de aquella época, además de ocupar altos cargos administrativos, políticos y religiosos.

La mayoría de los documentos conservados son económicos, administrativos y legales. También se han encontrado otras inscripciones votivas, para tener a los dioses complacidos y otras en lápidas y muros para conmemorar la inauguración o restauración de palacios y templos.

Aparte del Código de Hammurabi, es famoso también el “Poema de Gilgamesh” que cuenta las aventuras de este rey de Uruk que gobernó hacia del 2500 a.C.

De esta época, es famosa la biblioteca  del rey Asurbanipal en Nínive (cerca de la actual Mosul en Irak), descubierta en 1847 por los ingleses Austen H. Layard y J. Rassam. Sus 30.000 fragmentos de tabletas de arcilla se encuentran en la actualidad en el Museo Británico. En próximas entradas del blog os hablaremos más detenidamente de ella.

Saludos del capitán Nemo, tened siempre un libro cerca… Alarga la vida.

  

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